La selva dibujada, una experiencia pedagógica en el Amazonas (primera parte)

Todo en este universo se teje. La urdimbre y la trama de la existencia generan puntos de intersección. Las posibilidades de conexión son infinitas y el resultado final es impredecible. Tejiendo la existencia, así llegue yo, al Amazonas.

Hace 2 años en el nacimiento del rio Popayán, caminaba con Eneida, una mujer de origen Tikuna que hablaba entre risas y canciones infantiles de Puerto Nariño, su ciudad natal y del proyecto donde trabajaba, Natütama. Le Compré un par de libros que disfruté leyendo con mi sobrino, relataban historias fantásticas de animales antropomorfos increíbles, que representaban las leyendas del origen de su pueblo.
En circunstancias similares, en el 2017, en el ascenso al  páramo de Iguaque, tejí un vínculo con Jhon Vasquez, un hombre de origen tikuna que nació en Mocagua, un pueblo a orillas del Amazonas. Allí, Jhon lidera una reserva de micos llamada Maikuchiga, la que en repetidas ocasiones me invitó a visitar.

Al Amazonas llegué por ellos y gracias a una experiencia de ilustración creada por los amigos de Puente Consultoría y liderada por los talentosos  ilustradores y amantes de las plantas y la selva Elizabeth Builes de Medellín y el Abuelo Abel Rodriguez un indígena Noyuna del medio rio Caquetá

El amazonas, se parece a muchos lugares y a ninguno.

El primer día me quede en el Hostal Esperanza en pieza privada en una casa de una familia adorable de la Hormiga Putumayo, de ahí pasé la tarde con un mototaxista recorriendo los puntos más turísticos de Leticia. Hubo ciertas cosas que llamaron mucho mi atención en el recorrido;

  1. Desde Leticia es difícil ver el rio Amazonas
  2. En el “City Tour” de Leticia también está la historia del narcotráfico con la visita a las ruinas de la casa de Evaristo Porras.
  3. Es impresionante el cambio de fronteras, a pesar de que no hay puestos de control entre Leticia y Tabatinga, una vez que pasas la calle y estas en Brasil, cambia el idioma, los anuncios de las marcas, la música y al parecer también la percepción de seguridad, dicen que Tabatinga no es tan segura en las noches.
  4. Leticia se me parece un poco a Planeta Rica, Córdoba un lugar que habité durante más de 4 años y que llevó en el corazón por más de 17 y que a pesar de ser una ciudad con poca infraestructura al final terminas conociéndola y encontrándole un encanto particular.
  5. Me entristeció ver las calles de la ciudad tan averiadas y un diseño urbano que no tiene en cuenta para nada en su desarrollo, las posibilidades potenciales y explicitas de la selva circundante. Varias de las personas que interrogue sobre su relación con la selva, expresaron gran desprecio por ella .
  6. No entiendo muy bien porque no se ha expandido aún por toda Colombia, los variados usos que tiene la yuca en el Amazonas. Mi versión favorita es la tapioca sobre el sorbete de açaí (Euterpe oleracea) aunque la tortilla de casabe llamada beiju está increíble también. Los indígenas aman ponerle fariña a todas sus comidas y siempre que te sientas en un restaurante, hay una coquita de este subproducto de la yuca brava en la mesa .

Desde que llegué a Leticia, todo el tiempo estaba probando frutos y comidas nuevas: Camucamu, Compoazu, Uva caimarona, Arazá y otras delicias en jugos y salsas. Al final del día, terminé comiendo un pirarucu en salsa de tucupí (receta con ají de horimigas) en un restaurante delicioso llamado Tierras Amazónicas.

Aprende más sobre las frutas del amazonas con esta publicación del instituto Sinchi​

​Al día siguiente tomé un bus que por $2500  me llevó a Los Kilómetros, un lugar afuera de la ciudad donde hay diversos sitios para visitar como: mundo amazónico, El rio Tacana, donde hay asentamientos y malocas de los indígenas Yaguas, la reserva cerca viva donde vive Valeria Meikle la protagonista de Amazonas y también está Tanimboca, la reserva natural que me recibiría esa noche.
Tanimboca es increíble, tiene cabañas en el bosque sobre árboles gigantes como el Matamata (Eschweilera coriácea) , la Chiringa (Hevea brasilensis) o el Abarco (Cariniana pyriformis ) Las cabañas son rústicas, en madera y con todas las comodidades, hay un guía disponible para ayudarte a salir de tu habitación cuando se requiera, porque recuerda que estás en la mitad de la selva y los caminos son confusos. Tienen otras atracciones como un cable vuelo por el medio de los árboles y en temporada de invierno puedes atravesar el bosque en canoa.
Yo decidí dormir en las habitaciones de la arenosa, son muy cómodas, están en tierra, son privadas y los alrededores están llenos de árboles frutales y aves. 

Escucha está historia de Radio – Lab sobre los mosquitos

Regresé a Leticia a esperar a mis compañeros de grupo, esta vez al hostal casa do Xingu, una casa sencilla, donde nos esperaba una amorosa familia que nos haría sentir muy cómodos los días que compartiríamos con ellos. Ese día comenzó la experiencia de la Selva Dibujada
Antes de dejar Leticia, visitamos la plaza de mercado y la plaza de los indígenas y observamos que  la comida en el #amazonas es algo especial. Las palmas como el aguaje (Mauritia flexuosa) y el chontaduro (Bactris gasipaes)  no solo dan frutos nutritivos si no que alojan pequeños insectos llenos de proteína y nutrientes esenciales que las comunidades aprovechan para mejorar su dieta. La rana también saboreo este particular manjar, cada quien tiene que hacer lo suyo cuando visite este lugar.

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