Expedición botánica en Urrao Antioquia (primera parte)

Este viaje lo venía soñando hace rato, creo que desde que conocí al orquideoloco de Esteban Domínguez, un biólogo más Urraeño que el queso, ese espectacular dulce de leche que da tajada.
Él, en sus redes sociales, divulga el amor que tiene por el valle del Penderisco, ese que lo vio crecer y que dejó por un tiempo para continuar su educación. Desde Medellín Esteban convocó a sus amigos para que conociéramos un proyecto que se trae entre manos, algunos aceptamos dichosos la invitación.
El sábado muy temprano nos encontramos en la estación Suramericana. Yo, estaba expectante, pues hacía mucho tiempo quería conocer al Profesor Cogollo (para los que no saben quién es, aquí les comparto un escrito muy lindo sobre él) quien nos acompañó a nuestra travesía por Urrao. 

Elegimos el camino que conduce de santa fe de Antioquia cruzando el rio Tonusco, a Caicedo, subiendo por el flanco oriental de la cordillera occidental. En el camino, muchas fabáceas en flor como el Senna spectabilis alegraron nuestro recorrido. Al llegar a un punto en la montaña, nos detenemos a fotografiar el paisaje del cañón del río Cauca: tanta historia y tanto bosque seco, pidiendo a gritos ser valorado. ( En Colombia solo queda un 8% de las 9 millones de Ha que originalmente tenía de este tipo de ecosistema)

El Profesor Cogollo, recoge una florecita de Centrosema s.p. y se come los pétalos, luego de forma muy delicada descubre el pistilo y lo saca, con el gineceo forma un instrumento musical que simula el timbre de un pajarito. Todos emocionados rodeamos al profe y como niños tratamos de hacer lo mismo con dificultad pero con éxito. 

El viaje continua rumbo a Caicedo, un pueblo víctima de la guerrilla y los paramilitares hasta hace muy poco. Llegamos al puente del Vaho, el sitio del secuestro hace 15 años del gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria y el asesor de paz, Gilberto Echeverri quienes algunos días después perdieron la vida. Nos alegra pasar hoy, sin miedo, ver a la gente buena que todavía estrecha, recorre la brecha que los lleva del pueblo hasta la vereda  (vea el documental “La marcha continua” de Víctor Gaviria)

Allá se construye la cultura de la “no-violencia” su eslogan es “Caicedo no violento un hogar para la vida” hay un museo, un parque educativo y se está fomentando la cultura de la “no-violencia” 

Subimos más y pregunto por unas enormes hojas que crecen al lado de la carretera, me cuentan que las llaman hoja de quesito o Gunnera s.p.  al parecer era usada para empacar los quesitos recién hechos. Al llegar al punto más alto, descendemos del carro en un lugar demarcado como el Corredor de las Alegrías, declaradas Parque Natural Regional en el 2015.

Allí habitan más de 25 especies de anfibios : )  Me acerco para entrar en un bosque espeso y oscuro, una virgen señala el ingreso al sendero, cuando empiezo a entrar, la temperatura cambia, un viento gélido sale del bosque, los musgos y las hepáticas rodean las piedras y los árboles, todo allí es fría humedad. Retiro algunos plásticos que hay en el camino y me dispongo a salir, ya los biólogos están en labores, se alegran de encontrar una Bomarea de la familia Alstroemeriaceae y Mauro se emociona al encontrar una florecita purpura del genero salvia. Descendemos observando un bosque muy bien conservado preguntándonos y reflexionando quienes somos frente a la naturaleza y que es la naturaleza para nosotros, preguntas complejas.

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